4 imperdibles de la ruta del vino en distintas estaciones (Valle de Colchagua)

Yo no sé ustedes, pero a mi me gusta el vino. Es cierto que es un gusto súper adquirido, cuando niños no nos gusta (excepto a mi hija chica que muere por oler la copa), pero con el tiempo comenzamos a sentir su aroma y sabor particular e incluso a encontrar esos olores y sabores que dice la botella. Siento que no hay una buena comida si no se acompaña del este rico brebaje. Y si la ocasión es especial, creo que amerita gastar unos buenos pesos en una botella.

Hoy en día en Chile hay varios clubes de vino que reúnen lo mejor de la producción de nuestro país y que te envían muestras periódicamente. Nosotros estamos inscritos en el Club Hello Wine @hello_wine, que envía botellas en formato mini, que es ideal para cuando solo quieres ir probando y conociendo de a poco (que es nuestro caso, aunque cada vez sabemos más) Por lo tanto, con tanto vino que probar, estamos obligados a preparar comidas de un buen nivel para poder disfrutar con todos los sentidos. Es por eso que también hemos querido ir conociendo el origen del vino que tomamos, sobretodo porque en Chile es bastante fácil llegar a los lugares de producción y probar in situ las ricas variedades que ofrecen los distintos valles de chile. Como vivimos en Santiago (todavía), nos queda cerca El Valle del Maipo y El Valle de Colchagua (En Chile, la mayoría de las regiones se dividen según el río que lo cruza y yo desde pequeñita aprendí que un valle es donde hay montaña y un río. Ahora todo ese conocimiento me sirve para saber que si hay valle, además es muy probable que haya vino, y eso rellena de alegría)

En este post les cuento los que son para mí, los imperdibles Del Valle de Colchagua. Para situarnos un poco en contexto, a este valle se llega navegando por la Ruta 5 hacia el sur. Si viajas desde Santiago Oriente, lo que mas te conviene es tomar el acceso Sur desde Amércio Vespucio y luego salir casi justo en el peaje de Angostura (inscriba su TAG para pasar sin detenerse, eso ahorrará tiempo) Luego de recorrer como 100Km llegarás a San Fernando. Pasadito de San Fernanado está el acceso a la CARRETERA DEL VINO, o ruta I-50. Andando más o menos 40 Km llegas a la Plaza de Santa Cruz. Si no se entiende mucho mi explicación, siempre puedes usar Waze y la señorita que habla te va diciendo incluso si hay carabineros cerca para no pasarte de la velocidad.

Pocas veces vamos de vacaciones a un lugar y luego queremos volver y volver. En el caso de Santa Cruz siempre volvemos porque es un pueblo muy amable y sus alrededores están llenos de viñas con sus restaurantes y por supuesto, sus ricos vinos a precios super convenientes. Ahora entiendo porque hay siempre tanto gringo y brasileño probando acá, porque nuestros precios convertidos para ellos son aún mas convenientes, como un chiste.

Pasando al tema principal, he tenido 4 viajes a esta ciudad y en ellos me he alojado y conocido las siguientes viñas y restaurantes. Hemos ido en diferentes épocas del año y mi primera recomendación es ir, a pesar de cualquier cosa. Si, porque es bueno que conozcamos y nos adaptemos al tiempo, además el vino y la comida es algo que ahí al menos está siempre disponible, así que no hay razón para suspender un viaje por una lluvia loca, por ejemplo, siempre habrá un panorama que se adapte. Solo dejamos fuera el invierno, ya que por razones obvias, también queremos recorrer y con las niñas es más difícil si todos los días llueve.

PRIMER VIAJE (en primavera)

Fuimos al más popular que claro, era uno de los mas costosos (por ser la primera vez no pensamos en los costos) el Hotel Santa Cruz Plaza. Queda en la “plaza” y lo que puedo decir es que tener piscina temperada ayuda con los niños más chicos y el buffet de desayuno fue muy variado. Lo demás, igual que todos los hoteles. No gastaría plata en ir de nuevo ahí, pero para primera experiencia es muy bueno. Queda cerca de todo y de ahí mismo salen mini buses para la viña del hotel, la Viña Santa Cruz. Al visitarla, se puede dar un paseo en teleférico para conocer el museo indígena. Bonito. ¿Vino? Claro, hicimos la cata en Viña Santa Cruz. El restaurant de la viña Santa Cruz no es algo muy impresionante. Comida local rica, pero nada muy Gourmet y lo bueno es qué hay precio por un menú si te inscribes antes o tienes suerte y aún quedan cuando llegues. Factor igualitario para todos los tours de vinos: La gente parece muy seria al principio y terminan todos muy amigos tirando la talla. Así son. De esta viña recomiendo obviamente el vino Chamán. También es imperdible la visita al Museo de Colchagua, que es impresionantemente variado. En lo personal, me encanta visitar museos. y Amis niñas también. Les encanta conocer del mundo y hacen tantas preguntas, que finalmente una esta obligada a estudiar y aprender también. Este museo queda al lado del hotel y hay súper descuento si te alojas ahí. Por eso para primera visita, mejor irse a la segura y quedas encantado. También está el museo del automóvil y Cardoen (el señor que es dueño de la mitad de Santa Cruz y que es dueño del hotel y el museo) compró “THE REAL” DeLorean DMC-12. Siiii, el auto que Marty McFly usa con el doctor Brown en “Volver al Futuro”, la mejor película del mundo, esa que no puedes dejar de ver aunque ya la viste mil millones de veces. Así que si, amé ir al museo.

SEGUNDO VIAJE (en verano)

En nuestro segundo viaje fuimos al hotel boutique (chiquitito y familiar) Hoja de Parra @hotelhojadeparracolchagua. Es una casa de campo adaptada con pocas habitaciones, donde puedes disfrutar de un jardín exquisito con piscina como si estuvieras en tu casa. Obviamente la mejor época para visitar un hotel así es en verano, por la piscina. Ofrecen desayuno muy normal y algunas comidas como sándwiches o humitas en verano. Tienen animales así que para ir con niños, quedan en llamas con la oveja, las gallinas y los perros que son amorosísimos.

Cenamos en este viaje en el restaurant “Vino Bello” @vinobelloristorante, cocina italiana muy rica. Queda al lado de la viña Laura Hartwig aunque no tiene nada que ver con ella, pero puedes pasar por una puertecita y caminar por los viñedos o “correr” como lo hicieron mis niñas en ese atardecer. Yo me comí el tártaro de salmón, que a pesar de ser una entrada, era muy contundente. ¡Y muy rico!

En esa oportunidad visitamos la viña Viu Manent @viumanentwinery. ¿Que tiene de especial esa viña? Puedes hacer paseo en carreta tirada por caballos recorriendo las viñas y son de las pocas que plantan la cepa Malbec. Rico el vino. No dejen de probar El Secreto. Luego del tour por la viña pueden pasar al restaurant Rayuela. Las carnes muy bien cocinadas. No dejen de probar el filete.

Para otra cena, nos aventuramos a caminar por la plaza y nos encontramos con otro italiano: “La Famiglia” quedamos sorprendidos con lo rico de las pastas y aperitivos. Recomendado el carpaccio de res y una terrena de chocolate que estaba pa comérsela toda.

TERCER VIAJE: (terminando el verano, fiesta de la vendimia)

En nuestra tercera visita no nos queríamos perder la vendimia de Santa Cruz, que es la fecha de cosecha de la uva para este valle. En la Plaza se juntan las viñas implicadas y diferentes puestos de comida al paso y producciones artesanales locales. Hasta cerveza hubo este año.

En lo personal, no me gustó mucho la bulla y la onda de la plaza. Yo prefiero el vino más íntimo, conversado y comido. No me gusta mucho el ajetreo de gente, pero si valoro que en estas ocasiones, el buen vino es algo que está al alcance de todos. Por un monto de dinero, sacas tu copa y te la van llenando de un vino bastante decente, pero casi todos cepas varietales y si quieres algo más pituco, puedes pagar el adicional que es para vino reserva. Nosotros preferimos comprar churros (que son los mejores los de la plaza) y dejar la plata para tomarnos una mejor botella de vino, los dos solos (las niñas no toman)

En este viaje descubrimos el hotel que más nos ha gustado. Queda más alejado del centro de Santa Cruz. De hecho, al principio no nos gusto como llegar, pero cuando vimos lo lindo que era, lo aislado y la hermosa vista, supimos que sería nuestro preferido. Se llama Bellavista De Colchagua @bellavista_de_colchagua. Tiene habitaciones con tina de hidromasaje (que obviamente ocuparon las niñas, llenas de espuma) hot tub y piscina exterior. Es como estar en casa. Incluso te prestan el quincho si quieres hacer un asado. Visitamos la viña Montgras @montgraswines. La mejor que hemos visitado. La cata, una de las mejores, mucha variedad de vinos, el guía muy simpático y para los niños sirven aguas saborizadas. Además puedes pedir el menú que sirven después de la cata, donde además hay vino LIBRE durante la comida. Muy muy rico. Recomiendo el Antu. Un vino rico y de buen precio. Además las ofertas de vino son imperdibles Y si hay vendimia, los descuentos son espectaculares. Trajimos “cajas” de vinos que obviamente ya nos tomamos.

Para la cena, volvimos a la plaza y pasamos al Club de la Unión, donde sirven comida muy normal a buenos precios y el Garzón le corta la carne a los niños en el plato (al menos eso hizo con mis hijas y yo quede en shock, era un Garzón viejito demasiado demasiado amable) Aquí nos deleitamos con un Chamán de viña Santa Cruz, que es un vino con el que nunca quedas mal.

CUARTO VIAJE (con el familión, en primavera)

Fuimos los 8 monos locos y obviamente paramos a comer antes de llegar. Comimos un desayuno en la Shell de la ruta para no atrasar más la cosa. Cuento aparte es decir que preferimos Upa antes que Pronto, porque al parecer la comida de ahí es menos chatarra que la otra. Gracias a la vida que en el Pronto cambiaron el café porque antes era pésimo, ahora es de mejor calidad. Pero bueno, cosas que pasan cuando eres un fiel viajero de 700Km varias veces al año (viajamos mucho al sur a ver a los abuelos), ya puedes hacer una crítica de los lugares de comida al paso.

En este viaje nos alojamos en el mismo lugar anterior. Porque lo amamos. Nos sentimos muy cómodos y todo salió Perfecto. Partimos con una fiesta de piscina para nuestras 4 monas chicas y fue todo un éxito. Como llegamos a medio día el panorama fue el almuerzo inmediato. Decidimos ir a la segura y visitamos nuevamente Vino Bello. Las niñas disfrutaron al máximo correr por las parras la visita a la viña y las pizzas. Yo me pedí de nuevo el tártaro de salmón, pero probé risotto y unos ravioles rellenos de carne en una salsa de queso azul. Las pastas estaban tan ricas que al otro día ya en la casa, nos juntamos a reproducirlas. Ya tomaros el vino que trajimos, obvio.

Fuimos a la Viña Montes. El edificio es espectacular, con unas vistas impresionantes. Los vinos muy ricos, Montes Alpha mi preferido. En esta viña lo particular es que su enólogo les pone cantos gregorianos a los vinos, porque según él quedan mejores. No sé. En ese lugar está el restaurant de Francis Mallman, que dicen que es buenísimo. Quizás para otra oportunidad lo probamos, porque hay que armarse de valentía para pagar esos precios.

En la tarde, pedimos el quincho del hotel e hicimos un asado muy rico porque uno de los viajeros estaba de cumpleaños y decidimos celebrarlo al más puro estilo del vino, además así podemos todos disfrutar, las niñas se duermen en un lugar tranquilo y no hay que conducir de vuelta. Y así, creo que seguiremos acumulando viajes a Santa Cruz.
Recomendaciones generales: reserven lugar con anticipación. No maneje si bebe vino. Nosotros nos turnamos. Mientras tanto, yo sigo aquí con mi copa, esperando una nueva aventura. Les dejo unas fotitos.

Con cariño
Nati

Yo, en el Vino Bello.

Chamán en el Club de la Unión.

Piscina en Bellavista de Colchagua.

Churro en el carrito de la Plaza.

Pizza en Vino Bello.

Carruaje Viu Manent.

Viu Manent.

Filete en Rayuela.

Ensalada en Rayuela.

Rayuela.

Oveja en Hoja de Parra.

Filete y Gnoqui en Vino Bello.

Mi tártaro amado.

Vino Bello.

Rayuela pebre.

Viu Manent.

Carpaccio en La Famiglia.

Terrina de chocolate.

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